The evening I realised kitchen islands were on their way out, I was standing in one.
Not in a kitchen - literally in the island itself. Ten people apretados alrededor de un gran bloque blanco, copa en mano, platos equilibrados en el borde, todos haciendo ese baile incómodo de pasos de lado para dejar que alguien llegue al horno. El anfitrión me susurró, medio riéndose, medio agotado: «Nos gastamos la mitad del presupuesto en esto. Y al final todo el mundo se queda atascado a su alrededor».
That night, what caught my eye wasn’t the island.
It was the absence of one in the apartment next door.
De islas voluminosas a “mesas de cocina” sociales
Pasea por las últimas ferias de diseño o haz scroll por el feed de cualquier interiorista serio y verás el mismo cambio silencioso. La isla de cocina monolítica -antes el santo grial del open plan- está dejando paso a un nuevo protagonista: el bloque multiuso tipo mesa de cocina.
Más ligero, más abierto, menos “fijo”, este nuevo formato parece un híbrido entre una mesa de comedor generosa y una estación de preparación esbelta. Puedes rodearlo con facilidad, acercar una silla, integrarlo visualmente en el salón.
No grita «soy una cocina».
Susurra: «acércate, quédate un rato».
La interiorista Laura Gómez cuenta una historia reveladora de una reforma reciente en París. Sus clientes querían la clásica isla de mármol que habían visto en Instagram. Tres niños, trabajos exigentes, piso diáfano. Ya sabes el perfil.
Laura propuso un ejercicio sencillo: durante una semana, la familia registró dónde se sentaba de verdad, dónde cocinaba, trabajaba, hacía scroll, ayudaba con los deberes. Al final, la imagen era clara. Necesitaban una superficie para portátiles, meriendas, Lego, cócteles, velas de cumpleaños y pasta de los domingos -no un bloque pesado atornillado al suelo.
Así que se descartó el plan de la isla.
En su lugar: un bloque largo de madera cálida, tipo “mesa de cocina”, con almacenaje en un lado y espacio para las piernas en el otro.
Esta nueva generación de piezas centrales va menos de exhibición y más de fluidez. La isla de los 2010 era una cuestión de estatus y de valor inmobiliario: encimera de piedra, campana voluminosa, taburetes mirando al que cocina como si fuera un escenario. Genial para fotos, no siempre genial para la vida real.
Para 2026, la tendencia le da la vuelta al guion. La pieza central se convierte primero en un punto social y después en una herramienta de cocina. Puedes sentarte en todos los lados. Puedes mirar a la persona con la que hablas, no a su espalda mientras remueve una olla.
Seamos sinceros: nadie cena de verdad cada día de la semana subido a taburetes altos mirando al fregadero.
Cómo funcionan de verdad en casa las nuevas “islas-mesa”
Para entender el cambio, basta con observar una tarde en una casa con este nuevo planteamiento. El elemento central parece engañosamente simple: un bloque generoso a altura de mesa, de unos 90 cm de ancho, lo bastante largo para cuatro a seis personas. Un lado oculta cajones poco profundos para cubiertos, manteles individuales, cargadores. El otro queda completamente libre para piernas y sillas.
La cena empieza con alguien picando verdura en un extremo y otra persona contestando correos en el otro.
Más tarde se cierran los portátiles, aparecen los salvamanteles y llega una botella de vino. La misma superficie se transforma discretamente en comedor y luego en mesa de juegos o en rincón de té nocturno.
Nada se siente “empotrado”, y aun así todo tiene su sitio.
El error que muchos cometimos con las islas fue congelar la estancia alrededor de un único objeto grande y pesado. La tendencia de 2026 hace lo contrario: asume que las cocinas ahora son oficinas, aulas y sesiones de terapia con amigos a medianoche.
Una pareja de Berlín a la que entrevisté había retirado su isla brillante de piedra tras solo tres años. «Quedaba increíble -admitieron-, pero partía la habitación en dos». La sustituyeron por un bloque tipo mesa de roble fino sobre patas robustas, con una regleta discreta escondida debajo.
Su regla es simple: una superficie, muchas vidas.
Banco de desayuno por la mañana, banco de trabajo al mediodía, mesa con velas por la noche.
Los diseñadores también hablan de lo que ocurre debajo de estas nuevas piezas. Donde la isla antigua escondía armarios voluminosos, el nuevo bloque a menudo “flota” sobre patas. La luz pasa por debajo. Una alfombra puede anclarlo, como en un salón. Se ve la línea del suelo de forma continua, y eso hace que incluso los pisos pequeños parezcan más grandes al instante.
El mensaje psicológico también cambia. Una isla dice: «Esta es la zona de cocina, párate aquí».
El bloque tipo mesa dice: «Sigue moviéndote, siéntate donde quieras, esto es una sola vida».
Para hogares ajetreados en 2026, ese matiz es enorme.
Diseñar tu cocina sin isla: movimientos prácticos
Si estás planeando una reforma, el primer gesto no es elegir la encimera. Es coger cinta de carrocero y marcar cómo se mueve la gente en realidad. Marca dónde abre la nevera, dónde abre el horno, el recorrido de la puerta al balcón. Luego coloca tu futuro “bloque mesa de cocina” donde esas líneas no choquen.
Procura dejar espacio suficiente para rodearlo con comodidad -idealmente un mínimo de 90 cm.
Mantenlo a altura de mesa, no de barra: alrededor de 75–80 cm. Eso permite sillas de verdad, postura de verdad, y quedarse de verdad.
Cuando sientas dónde “quiere vivir” el bloque, entonces sí, piensa en materiales.
Una trampa habitual es intentar encajar la fantasía de la isla de siempre en una estancia más pequeña. Terminas con un bloque por el que apenas puedes pasar de lado y con taburetes que nadie usa porque quedan apretados contra una pared. Si esa es tu cocina, no estás solo. Todos hemos estado ahí: cuando el plano dice «Instagram» y tus caderas dicen «ni hablar».
Cambiar a una pieza más esbelta, tipo mesa, suaviza el espacio de inmediato. Puede que pierdas algo de almacenaje profundo, pero ganas aire y contacto visual.
Sé amable contigo en esta transición. No estás “renunciando” a una isla. La estás cambiando por algo que encaja con tu vida real.
«La gente cree que quitar una isla es bajar de nivel», dice el planificador de cocinas londinense James Reid. «En realidad es lo contrario. Estás recuperando la cocina como un espacio vivido, no como un decorado de exposición».
- Piensa en patas, no en cajas
Elige una pieza central con patas visibles en lugar de un bloque macizo. Más aire, más fácil de limpiar, sensación más ligera. - Prioriza la altura de mesa frente a la altura de barra
Las sillas normales son más inclusivas para niños, mayores y conversaciones largas. - Mantén los electrodomésticos en el perímetro
Reserva el bloque central para preparar, comer, trabajar, hablar. Sin placa en medio: menos salpicaduras y cables. - Mezcla tipos de almacenaje
Usa columnas o módulos altos para el almacenaje grande y deja la pieza central para lo ligero y de uso frecuente. - Que se sienta como un mueble
Suaviza el aspecto con madera, esquinas redondeadas, una alfombra e incluso una lámpara colgante más de comedor que de laboratorio.
La revolución silenciosa de cómo vivimos alrededor de la comida
Si tomas distancia, esto no va solo de un mueble. Va de cómo queremos vivir en casa en mitad de una década inquieta y llena de pantallas. La isla de cocina pertenecía a la era de los espacios diáfanos “de escaparate” y las fantasías de «chef por una noche». La cocina de 2026 es más humilde y, extrañamente, más lujosa: valora la presencia, la conversación, la adaptabilidad.
El nuevo bloque central -parte mesa, parte escritorio, parte estación de preparación- refleja ese cambio. Acepta el caos y el multitarea y no finge que todas las superficies estén impecables. Se le permite parecer que ahí pasa la vida.
Quizá por eso tanta gente siente un alivio inesperado cuando desaparece la isla. La estancia respira. La gente vuelve a mirarse. La cocina se parece menos a un plató y más a un fondo generoso y permisivo para todo lo que el día te eche encima.
| Punto clave | Detalle | Valor para el lector |
|---|---|---|
| Paso de islas fijas a bloques tipo mesa | Elementos centrales a altura de mesa, con patas, con almacenaje más ligero | Más comodidad, contacto visual y potencial multiuso en el día a día |
| Diseñar pensando en el movimiento, no solo en el almacenaje | Planificar primero la circulación y colocar el bloque donde los recorridos no choquen | Una cocina que se siente más grande, más calmada y menos recargada |
| Electrodomésticos en el perímetro | Sin placa ni fregadero en el centro; pieza central reservada para uso social | Menos salpicaduras y cables; más fácil recibir y estar en familia |
FAQ:
- ¿Las islas de cocina “se llevan menos” en 2026?
No están prohibidas, pero la tendencia se mueve claramente hacia piezas centrales más flexibles, tipo mesa. Los diseñadores ven menos islas pesadas y fijas y más bloques con aspecto de mueble que pueden acoger portátiles, comidas y conversaciones.- ¿Esta nueva tendencia es práctica para cocinas pequeñas?
Sí. En espacios compactos, un bloque esbelto tipo mesa o incluso una península a altura de mesa puede funcionar mucho mejor que una isla voluminosa. La clave es la circulación: si no puedes caminar cómodamente alrededor de una isla, es demasiado grande para la estancia.- ¿Puedo conservar mi isla actual y adaptarla?
A menudo, sí. Algunas personas quitan los armarios inferiores de un lado para crear espacio para las piernas, bajan una parte de la superficie a altura de mesa o la aligeran visualmente con patas nuevas y otra encimera. Un buen carpintero puede ayudarte a rehacer la estructura.- ¿Dónde pongo todo el almacenaje que pierdo sin isla?
Columnas despensa, cajones bien organizados y armarios altos de pared pueden sustituir los huecos profundos de la isla. Muchos propietarios descubren que guardaban cosas que casi nunca usaban y se sienten más libres con una solución más ligera.- ¿Qué materiales van bien para estos nuevos “bloques mesa de cocina”?
Maderas cálidas, laminados resistentes y superficies mate de piedra o compuestos funcionan muy bien. La tendencia se inclina por acabados que parezcan muebles de salón, no encimeras de laboratorio, con esquinas redondeadas y texturas más suaves y hogareñas.
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