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El truco favorito de los decoradores para que el salón parezca más grande (y funciona en cualquier espacio pequeño)

Mujer ajustando cortinas en sala de estar luminosa con escalera, espejo y sofá beige.

La primera cosa que probablemente notaste no fue el color de las paredes ni el sofá. Fue la sensación. Entraste en este diminuto salón de ciudad, apenas más grande que tu dormitorio, y, de alguna manera, se te bajaron los hombros. Podías respirar. El espacio se sentía… ligero. Abierto. Casi etéreo. Y, sin embargo, cuando miras alrededor, no hay nada mágico en él. Un sofá básico, una alfombra pequeña, una mesa de centro. Sin paredes de cristal, sin techo a doble altura, sin una ampliación secreta hacia el piso del vecino.

Aun así, la habitación parece el doble de grande que la tuya.

Hay un truco de decorador escondido a plena vista.

El truco visual por el que los decoradores juran

Pregúntale a cualquier diseñador de interiores cuál es su forma favorita de “empujar” una pared hacia atrás y, a menudo, te dará la misma respuesta. No empiezan con la pintura. Ni siquiera con los muebles. Empiezan por cómo se mueven tus ojos. El mejor aliado del decorador para estirar un salón es una idea sencilla: usar líneas verticales para llevar la mirada hacia arriba y unificar el espacio.

Eso puede significar cortinas de suelo a techo, estanterías altas, una galería de cuadros colocada arriba, o una franja vertical marcada en una pared. Herramientas distintas, mismo objetivo. El ojo deja de leer la estancia como una caja baja y agobiante y, de repente, la interpreta como más alta, más grande y más generosa.

Imagínate esto. Una pareja en un piso de 38 m² en Madrid llamó a una decoradora porque el salón se sentía como un pasillo con un sofá dentro. El techo no era especialmente bajo, pero todo en la habitación “se sentaba” a la misma altura: el respaldo del sofá, el mueble de la tele, una línea de cuadros pequeños. La mirada no subía de 1,20 m. El espacio se notaba aplastado, como si hubiera una tapa justo por encima de tu cabeza.

La decoradora no tiró ninguna pared. Instaló cortinas a toda altura en la pared más corta, del techo al suelo, en un tono neutro suave. Añadió una estantería estrecha y alta junto a la tele y subió el arte a la altura de los ojos cuando estás de pie, no sentado. En una tarde, el salón se estiró visualmente lo que pareció un metro entero.

Lo que ocurre en realidad es psicología óptica. Nuestro cerebro estima el tamaño de una habitación por los puntos más lejanos y más altos que nuestros ojos pueden “tocar” sin interrupción. Cuando la decoración es baja y fragmentada, el cerebro registra: “pequeño, abarrotado, bajo”. Cuando los elementos verticales van del suelo al techo, el cerebro actualiza sus datos en silencio: “más alto, más abierto, más volumen”.

Por eso los decoradores repiten este truco en estudios, dormitorios estrechos, despachos diminutos en casa. Funciona en fotos y en la vida real. Suaviza la sensación de estar encajonado. Y no te pide que cambies toda tu vida ni que compres un sofá nuevo.

Cómo “estirar” un salón pequeño con líneas verticales

Empieza por la palanca más fácil: las cortinas. Cuélgalas lo más cerca posible del techo, aunque tu ventana sea pequeña. Déjalas caer hasta el suelo, con un pequeño quiebre o apenas rozando la superficie. De repente, la ventana parece más alta y toda la pared gana presencia.

Si no te gustan las cortinas, usa elementos altos: una lámpara de pie estilizada, una cubierta vertical para el radiador o una librería estrecha que llegue cerca del techo. Incluso un espejo vertical de pared puede llevar la mirada arriba y abajo, no de lado a lado. Cuantas más veces viaje tu mirada en vertical, más alta y “grande” se siente la habitación.

Hay un miedo común a que los muebles altos “se coman” un espacio pequeño. Mucha gente sigue comprando muebles de TV bajos, estanterías cortas, plantas mini, lámparas pequeñas. El resultado es una línea de horizonte que corta el salón por la mitad visualmente, y todo se ve chato.

Una diseñadora a la que seguí en una sesión se rió con suavidad cuando un cliente dijo: «¿No hará que esa librería grande encoja la pared?». Ella respondió: «Ahora mismo, la pared parece aire desperdiciado. Vamos a darle algo que hacer». Todos hemos estado ahí, en ese momento en el que nos damos cuenta de que la mayoría de nuestras paredes son solo superficies en blanco, ligeramente deprimentes. Cuando le das a una de ellas un ritmo vertical fuerte, el resto del salón se relaja a su alrededor.

Una cosa que los decoradores evitan en silencio: demasiadas alturas “flotantes”. Una balda a 1,60 m, un cuadro a 1,30 m, una lámpara que se queda en mitad. El ojo se va golpeando con puntos irregulares y el espacio se siente inquieto.

«No intento necesariamente añadir más cosas», explica la diseñadora de interiores Sofía M., afincada en Londres, «intento conectar el suelo y el techo con unas pocas líneas claras. Eso suele bastar para cambiar por completo el ambiente de una habitación».

  • Usa al menos un elemento de suelo a techo (cortinas, estantería, panel, espejo).
  • Alinea la parte superior de las piezas de mobiliario altas para crear una línea visual tranquila.
  • Sube el arte de modo que parte quede a la altura de los ojos cuando estás de pie, no solo por encima del sofá.
  • Elige una pared como la “protagonista vertical” en lugar de dispersar elementos altos al azar.
  • Mantén el contraste suave en esa pared, para que la altura se sienta sutil, no estridente.

Hacer que la ilusión funcione en cualquier espacio pequeño

Cuando te fijas en este truco, empiezas a verlo en todas partes. Habitaciones de hotel que se sienten más grandes que sus metros cuadrados gracias a cabeceros altos que suben hacia el techo. Cafés diminutos donde un solo panel vertical de listones de madera estira la pared del fondo. Incluso en pasillos estrechos, una hilera de perchas verticales o una alfombra de pasillo a rayas puede crear esa misma sensación de altura extra.

La buena noticia es que no necesitas el presupuesto de un decorador. Necesitas un poco de valentía para ir hacia arriba, no hacia fuera. Quizá eso signifique cambiar una estantería baja por una que casi roce el techo. Quizá sea por fin colocar la barra de la cortina 20 cm más alta, o apilar dos filas de marcos en lugar de una línea solitaria sobre el sofá. El espacio es el mismo, pero la historia que tus ojos cuentan sobre él cambia por completo.

Punto clave Detalle Valor para el lector
Usa líneas verticales Cortinas de suelo a techo, librerías altas, arte colgado alto Hace que los techos parezcan más altos y las estancias más abiertas
Elige una pared “protagonista” Concentra los elementos verticales en una pared principal Crea impacto sin caos visual
Calma la línea del horizonte Evita tener solo muebles bajos; alinea las partes superiores de las piezas más altas Reduce la sensación de desorden y añade una estructura silenciosa

Preguntas frecuentes:

  • ¿A qué altura debo colgar las cortinas en un salón pequeño? Lo más cerca posible del techo, o al menos 10–20 cm por encima del marco de la ventana, con la tela cayendo hasta el suelo.
  • ¿No abarrotará una librería alta mi espacio diminuto? Si es estrecha y se coloca contra una pared, normalmente ocurre lo contrario: lleva la mirada hacia arriba y hace que la pared parezca más alta.
  • ¿Y si mis techos ya son bajos? Las líneas verticales siguen ayudando; usa colores claros, elementos estrechos y evita rayas horizontales fuertes que “corten” la altura.
  • ¿Puedo mezclar decoración horizontal y vertical? Sí, pero deja que las líneas verticales dominen en estancias pequeñas y mantén las piezas horizontales grandes (como muebles de TV largos) visualmente más ligeras.
  • ¿Necesito repintar el salón para que este truco funcione? No. La estrategia vertical funciona con la mayoría de colores. La pintura puede potenciarla, pero el cambio real viene de cómo viaja tu mirada por la habitación. Seamos sinceros: nadie repinta cada día solo por un pequeño ajuste visual.

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