That rocket wasn’t just sending up another box of electronics. It carried a powerful radar satellite that quietly boosts Italy’s influence in space, Europe’s security, and the global race to watch the planet in real time.
El nuevo ojo radar de Italia ocupa su lugar en órbita
En la madrugada del 3 de enero de 2026, un Falcon 9 de SpaceX despegó de la base de la Fuerza Espacial de Vandenberg, en la costa de California. Dentro de la cofia: el tercer satélite de la constelación radar italiana COSMO-SkyMed de Segunda Generación.
Menos de una hora después del lanzamiento, los controladores en tierra del Centro Espacial de Fucino, en Italia, recibieron la primera señal. El contacto era estable, el satélite estaba en buen estado, y podía comenzar la delicada fase «LEOP»: la secuencia de nueve días para colocarlo en su órbita final.
Con este tercer satélite, Italia se adentra más en un reducido club de naciones capaces de observar la Tierra día y noche, a través de las nubes y con precisión del orden de metros.
En términos prácticos, la nueva nave refuerza una constelación existente capaz de obtener imágenes de casi cualquier punto del planeta en cuestión de horas, independientemente del tiempo o de la luz solar. Esa capacidad atrae tanto a clientes civiles como militares.
Cómo ve COSMO-SkyMed sin luz solar
De las cámaras ópticas al radar de apertura sintética
La mayoría de la gente piensa en los satélites como grandes cámaras que toman fotografías desde el espacio. COSMO-SkyMed funciona de forma muy distinta. En lugar de luz visible, utiliza Radar de Apertura Sintética (SAR, por sus siglas en inglés): un tipo de sensor que emite ondas de radio y escucha los ecos que rebotan en la superficie terrestre.
El truco está en el nombre «apertura sintética». En vez de llevar una antena enorme y pesada, casi imposible de lanzar, el satélite transporta un panel radar mucho más pequeño. Mientras avanza por su órbita a aproximadamente 7 km por segundo, envía pulsos de radar repetidos sobre la misma zona del suelo desde posiciones ligeramente distintas.
Los ordenadores a bordo combinan después los ecos de retorno, comparando su intensidad y su fase, y reconstruyen una imagen como si procediera de una antena colosal de varios kilómetros de longitud.
El SAR convierte el movimiento del satélite en una megaantena virtual, ofreciendo imágenes lo bastante nítidas como para seguir movimientos del terreno de unos pocos centímetros.
Lo que el radar puede revelar y las cámaras no
Como el SAR usa ondas de radio, apenas le afectan las nubes, el humo o la oscuridad. Eso lo hace inestimable para operaciones que no pueden esperar a cielos despejados o a la luz del día:
- Respuesta ante desastres: cartografiar inundaciones, deslizamientos de tierra o daños por terremotos en cuestión de horas.
- Vigilancia de infraestructuras: seguir pequeños desplazamientos en puentes, presas, oleoductos, gasoductos y ferrocarriles.
- Vigilancia marítima: detectar barcos de noche o con mal tiempo, incluidos los que apagan sus transpondedores.
- Cambio ambiental: medir el movimiento de glaciares, la humedad del suelo y la subsidencia del terreno.
- Defensa e inteligencia: vigilar aeródromos, puertos, movimientos de tropas y la construcción de nuevas instalaciones.
Los ingenieros suelen comparar COSMO-SkyMed con un escáner médico del planeta: no muestra imágenes «de postal», sino cómo la Tierra se deforma, se mueve o se agrieta lentamente.
Segunda generación: más potencia, más agilidad
De sistema pionero a herramienta táctica
Los primeros satélites COSMO-SkyMed comenzaron a lanzarse en 2007. En menos de dos décadas, generaron alrededor de 4,3 millones de imágenes, alimentando a científicos, servicios de emergencia, fuerzas armadas y empresas privadas de todo el mundo.
La Segunda Generación pretende ir más lejos en tres frentes clave:
- Mayor resolución: más detalle en el terreno, acercándose a la calidad de imagen táctica.
- Mayor frecuencia de revisita: menos tiempo entre dos pasadas sobre la misma zona.
- Mayor flexibilidad: más modos de adquisición, atendiendo en paralelo a usuarios civiles y de defensa.
Cuando la constelación de Segunda Generación, compuesta por cuatro satélites, esté completa, Italia podrá programar y reprogramar sus «ojos» radar casi como si fueran aeronaves, con poco preaviso y modos de observación adaptados a cada misión.
Los nuevos satélites desplazan COSMO-SkyMed de un activo estratégico a una herramienta reactiva, casi en tiempo real, para la gestión de crisis y la defensa.
Un éxito italiano construido con saber hacer europeo
Roles industriales detrás de la misión
Detrás de este único satélite hay un denso ecosistema industrial. El programa está liderado por la Agencia Espacial Italiana (ASI) y el Ministerio de Defensa italiano, pero se apoya en gran medida en experiencia franco-italiana y europea.
| Empresa / organismo | Función principal |
|---|---|
| Thales Alenia Space | Contratista principal: diseño, fabricación e integración de satélites y del sistema en su conjunto |
| Telespazio | Operaciones en órbita desde el centro de control de Fucino |
| Leonardo | Subsistemas clave como control de actitud y gestión de potencia |
| e-GEOS | Comercialización y distribución mundial de los datos de COSMO-SkyMed |
| ASI y Ministerio de Defensa italiano | Dirección del programa, financiación y requisitos de misión |
Esta estructura otorga a Italia algo poco frecuente: control total sobre una capacidad radar de alto nivel, desde el diseño y la operación hasta la venta de datos y las políticas de seguridad. Al mismo tiempo, los socios franceses y europeos implicados mantienen el programa estrechamente integrado en la estrategia espacial más amplia del continente.
Un diminuto club global de constelaciones radar de alto rendimiento
Junto a gigantes, pero con un matiz
Las constelaciones SAR con cobertura persistente y de alta resolución siguen siendo escasas. Un puñado de actores domina: la Unión Europea con Sentinel-1, Alemania con SAR-Lupe y SARah, Estados Unidos con sistemas clasificados, Canadá con la serie RADARSAT, Japón con las misiones ALOS y China con su creciente flota radar Gaofen.
COSMO-SkyMed ocupa un nicho propio: se diseñó desde el inicio como un sistema de «doble uso», al servicio tanto de necesidades civiles como militares, en lugar de adaptarse posteriormente de un ámbito al otro.
Mientras algunas constelaciones observan muy amplio y otras miran extremadamente cerca, COSMO-SkyMed aspira a hacer ambas cosas y a reaccionar rápido cuando aparece un nuevo objetivo.
Esa doble naturaleza también define su modelo de negocio. Los clientes comerciales pueden comprar acceso para agricultura, seguros o infraestructuras, mientras que los usuarios de seguridad nacional conservan prioridad y canales protegidos cuando estallan las crisis.
Cuando la imagen radar rápida salva vidas
Desastres que no pueden esperar a cielos despejados
Durante grandes terremotos, inundaciones o deslizamientos de tierra, los aviones a menudo quedan en tierra, las pistas se dañan y las carreteras se cortan. COSMO-SkyMed aún puede pasar por encima, atravesar capas de nubes y ofrecer mapas actualizados en pocas horas.
Dentro de la Unión Europea, la constelación alimenta el Servicio de Gestión de Emergencias del programa Copernicus. Cuando un Estado miembro activa este servicio, las imágenes radar italianas se combinan rápidamente con datos ópticos de otros satélites, dando a los equipos de rescate una visión actualizada de carreteras bloqueadas, puentes destruidos y comunidades aisladas.
La diferencia entre un retraso de 48 horas y uno de seis horas al cartografiar puede determinar dónde aterrizan los helicópteros, dónde se envían las embarcaciones y qué pueblos reciben ayuda primero.
Conceptos clave detrás del SAR, en lenguaje claro
Resolución, tiempo de revisita y doble uso
Algunos términos técnicos aparecen con frecuencia en misiones como COSMO-SkyMed. Entenderlos ayuda a ver con más claridad qué aporta este tercer satélite.
- Resolución: cuán pequeño es el objeto que el radar puede distinguir. Una mayor resolución implica formas más claras y mediciones más precisas, pero normalmente a costa de cubrir una zona menor por imagen.
- Tiempo de revisita: con qué frecuencia el satélite puede volver a ver el mismo lugar. Añadir más satélites reduce ese tiempo, algo crucial en situaciones que cambian rápido, como inundaciones o despliegues militares.
- Doble uso: la misma infraestructura sirve a fines civiles y militares. Esto plantea preguntas sobre acceso a los datos, priorización y transparencia, pero reparte los costes entre más usuarios.
La decisión de Italia de invertir en una segunda generación de cuatro satélites se centra en gran medida en el tiempo de revisita y la flexibilidad: más oportunidades de captar eventos mientras ocurren, en varios modos, a veces incluso durante la misma pasada.
Escenarios en los que la ventaja radar de Italia cambia las reglas
De la seguridad energética a mares disputados
Imagine una fuga lenta e indetectada de petróleo en un oleoducto del Adriático, oculta bajo la nubosidad durante semanas. Una constelación SAR puede detectar el patrón de la mancha en el agua mucho antes de que las patrullas costeras se percaten, dando tiempo para cerrar válvulas y contener el daño.
O imagine un periodo de tensión creciente en el Mediterráneo, con buques de guerra, drones y embarcaciones sin identificación convergiendo cerca de yacimientos de gas disputados. COSMO-SkyMed puede obtener imágenes de la zona varias veces al día, siguiendo posiciones y comportamientos de los buques incluso con mar gruesa, mal tiempo o de noche. Los datos de esas pasadas, correlacionados con señales AIS y otros sensores, ayudan a los aliados a desescalar o, si es necesario, a documentar actos hostiles.
Las mismas herramientas también sirven para usos más rutinarios: vigilar la pesca ilegal, cartografiar campos agrícolas afectados por la sequía o seguir el lento hundimiento de ciudades costeras construidas sobre suelos blandos.
Beneficios, riesgos y lo que viene después
Datos potentes y las preguntas que plantean
El radar de alta resolución aporta beneficios claros para la seguridad, la vigilancia climática y la gestión de infraestructuras. También plantea preocupaciones conocidas: quién es dueño de los datos, cuánto tiempo se almacenan y en qué condiciones pueden acceder socios extranjeros o empresas privadas.
A medida que el tercer satélite de COSMO-SkyMed de Segunda Generación se asienta en su órbita, Italia gana no solo ojos más agudos en el cielo, sino también mayor capacidad de influencia en estas negociaciones. Los próximos lanzamientos no harán sino aumentar ese peso, anclando firmemente al país en el pequeño y estratégico club que puede ver casi todo, casi todo el tiempo.
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